La regla 50/30/20 propone destinar el 50% a necesidades, 30% a caprichos y 20% al ahorro. Pero con la inflación acumulada de los últimos años, muchas familias no llegan.

La propuesta es adaptarla a un 60/25/15 en fases iniciales y volver a la clásica cuando los ingresos suben. Lo importante es mantener el hábito, no la cifra exacta.